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MI蒖COLES, 13 de Diciembre de 2017
Gobernanza universal. Medidas pol铆ticas para la sostenibilidad
25 de Agosto de 2010
Vivimos una grave situaci贸n de emergencia planetaria que obliga a pensar en un complejo entramado de medidas, tecnol贸gicas, educativas y pol铆ticas
Vivimos una grave situaci贸n de emergencia planetaria que obliga a pensar en un complejo entramado de medidas, tecnol贸gicas, educativas y pol铆ticas, cada una de las cuales tiene car谩cter de conditio sine qua non, sin que ninguna de ellas, por s铆 sola, pueda resultar efectiva, pero cuya ausencia puede anular el efecto de las que s铆 se apliquen: se ha comprendido, en efecto, que no basta con plantear tecnolog铆as para la sostenibilidad o una educaci贸n para la sostenibilidad; son precisas igualmente medidas pol铆ticas que garanticen las auditorias ambientales, la protecci贸n de la diversidad biol贸gica y cultural, la promoci贸n de tecnolog铆as sostenibles mediante pol铆ticas de I + D y una fiscalidad verde que penalice los consumos y actuaciones contaminantes, etc聟

Pero tampoco basta con pol铆ticas locales o estatales; hemos de reconocer que no es posible abordar solo localmente problemas como una contaminaci贸n sin fronteras, el cambio clim谩tico, el agotamiento de recursos vitales, la p茅rdida de biodiversidad o la reducci贸n de la pobreza y la marginaci贸n, que afectan a todo el planeta (Duarte, 2006); que se precisa urgentemente una integraci贸n planetaria capaz de impulsar y controlar las necesarias medidas 聯glocales聰 聳es decir, a la vez locales y globales (Novo, 2006a y 2006b)- en defensa del medio y de las personas, para reducir el impacto ecol贸gico de las actividades humanas antes de que el proceso de degradaci贸n sea irreversible (Vilches y Gil P茅rez, 2003).

Sin embargo, son muchos los que denuncian las consecuencias del actual vertiginoso proceso de globalizaci贸n, que se est谩 traduciendo en aumento de los desequilibrios. Pero el problema no est谩 en la globalizaci贸n sino, precisamente, en su ausencia (Giddens, 2000; Estefan铆a, 2002): 驴C贸mo se puede denominar globalizador un proceso que aumenta los desequilibrios? No pueden ser considerados mundialistas quienes buscan intereses particulares, en general a corto plazo, aplicando pol铆ticas que perjudican a la mayor铆a de la poblaci贸n, ahora y en el futuro. Este proceso tiene muy poco de global en aspectos que son esenciales para la supervivencia de la vida en nuestro planeta.

La expresi贸n 聯globalidad responsable聰, que fue el lema del Foro Econ贸mico Mundial de 1999, supon铆a el reconocimiento, por parte de los l铆deres de la econom铆a mundial, de la ausencia de control o la irresponsabilidad con que se estaba desarrollando el proceso de 聯globalizaci贸n聰. Por ello, frente a este foro predominantemente econ贸mico, ha surgido el Foro Social Mundial en Porto Alegre, a favor de una mundializaci贸n real que defiende la existencia de instituciones democr谩ticas a nivel planetario, capaces de gestionar los bienes p煤blicos globales, patrimonio com煤n de la humanidad, y de evitar su destrucci贸n por quienes solo velan por sus intereses a corto plazo.

Como se帽ala Sachs (2005, pp. 493-494): "El movimiento antiglobalizaci贸n deber铆a movilizar su vasto compromiso y fuerza moral en un movimiento pro globalizaci贸n en defensa de una globalizaci贸n que abordara las necesidades de los m谩s pobres de entre los pobres, del medio ambiente global y de la extensi贸n de la democracia (...) una globalizaci贸n de las democracias, la acci贸n multilateral, la ciencia y la tecnolog铆a, y un sistema econ贸mico global concebido para satisfacer las necesidades humanas".

Empieza a comprenderse, pues, la urgente necesidad de una integraci贸n pol铆tica planetaria, plenamente democr谩tica, capaz de impulsar y controlar las necesarias medidas en defensa del medio y de las personas, de la biodiversidad y de la diversidad cultural o 茅tnica, patrimonios de la humanidad, antes de que el proceso de degradaci贸n sea irreversible. Se trata de impulsar un nuevo orden mundial, basado en la cooperaci贸n y en la solidaridad, con instituciones que sean expresi贸n de nuestra ciudadan铆a planetaria com煤n, capaces de evitar la imposici贸n de intereses particulares que resulten nocivos para la poblaci贸n actual o para las generaciones futuras (Folch, 1998; Giddens, 2000; Renner, 1993 y 1999). Es necesario, pues, profundizar la democracia, extendi茅ndola a escala mundial, y conformar una democracia cosmopolita,con unas Naciones Unidas reforzadas, y apoyada en una efectiva sociedad civil capaz de detectar los problemas y proponer alternativas.

Pensemos, muy particularmente, en la necesidad de fomentar la paz, de evitar los conflictos b茅licos, las carreras armamentistas y sus terribles consecuencias. La Comisi贸n Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo ofreci贸 en Nuestro Futuro Com煤n (CMMAD, 1988) numerosos ejemplos de c贸mo incluso peque帽as reducciones en los gastos militares podr铆an contribuir decisivamente a erradicar la pobreza extrema, con sus secuelas de enfermedad, hambre, analfabetismo聟Y ese fomento de la paz 聳 que ha de estar fundado, como se帽ala el Programa Cultura de Paz de la UNESCO, 聯en los valores universales del respeto a la vida, la libertad, la solidaridad, la tolerancia, los derechos humanos y la igualdad entre hombres y mujeres聰- requiere tambi茅n instancias jur铆dicas supranacionales, en un marco democr谩tico mundial, para hacer frente eficazmente al unilateralismo, al terrorismo mundial, al tr谩fico de personas, armas, drogas, capitales... para lograr la seguridad de todos (Mayor Zaragoza, 2000; Worldwatch Institute, 2005).

Se necesita, pues, incrementar la cooperaci贸n y el desarrollo, introduciendo cambios profundos en las relaciones internacionales que se vienen reclamando desde hace d茅cadas, para superar los unilateralismos y que acuerdos como el Protocolo de Kyoto, la contribuci贸n del 0.7% del PIB como ayuda al desarrollo, la condonaci贸n de la deuda externa (que se traduce en flujos dinerarios netos desde los pa铆ses en desarrollo a los desarrollados), los procesos de desarme, o el funcionamiento de la Corte Penal Internacional, sean vinculantes para todos. Una vez m谩s se pueden percibir las estrechas vinculaciones entre las posibles soluciones: combatir la pobreza favorecer铆a la seguridad de todos, reduciendo los conflictos, que, a su vez, liberar铆a recursos para favorecer el desarrollo, para transferir a los pa铆ses en desarrollo tecnolog铆as que mejoren el medio ambiente, que incrementen la eficiencia energ茅tica, el tratamiento de enfermedades, etc.

En ese sentido, podemos referirnos, en particular, al logro que suponen acuerdos como el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Org谩nicos Persistentes (COP), que entr贸 en vigor en mayo de 2004, y al que se han adherido ya casi un centenar de pa铆ses. Un tratado que, adem谩s de tener entre sus metas reducir y llegar a eliminar totalmente doce de los COP m谩s t贸xicos, prepara el camino para un futuro libre de COP. Otro ejemplo en el que una vez m谩s podemos ver la vinculaci贸n de las medidas ya que el Convenio de Estocolmo supone un impulso de los avances tecnocient铆ficos en el campo de la sostenibilidad que exige su cumplimiento. Del mismo modo estamos asistiendo a una cada vez mayor conciencia global en torno a las medidas necesarias para salir al paso del cambio Clim谩tico; la culminaci贸n del Protocolo de Kyoto en la Conferencia de UN sobre Cambio Clim谩tico (COP 15), de Copenhagen 2009, abre nuevas esperanzas.

Del seno de la sociedad civil han comenzado a surgir iniciativas en esa direcci贸n, como el movimiento de acci贸n ciudadana ATTAC (Asociaci贸n para la Tasaci贸n de las Transacciones y la Ayuda a los Ciudadanos), uno de cuyos objetivos es poner fin a los 聯para铆sos fiscales聰 e impulsar la fiscalizaci贸n de las transacciones financieras especulativas mediante una peque帽a tasa impositiva, del uno por mil, conocida como Tasa Tobin, por ser una propuesta lanzada inicialmente por el Premio Nobel de Econom铆a norteamericano James Tobin. Con ella se limitar铆a, en buena medida, la globalizaci贸n ca贸tica del riesgo financiero, al tiempo que se generar铆an recursos importantes a nivel mundial, que podr铆an destinarse a programas de desarrollo econ贸mico sostenible para reducir las desigualdades sociales, la deuda externa y combatir la pobreza.

Una integraci贸n pol铆tica a escala mundial plenamente democr谩tica constituye, pues, un requisito esencial para hacer frente a la degradaci贸n, tanto f铆sica como cultural, de la vida en nuestro planeta. Dicha integraci贸n, plasmada en legislaciones adecuadas, como una legislaci贸n ambiental orientada a hacer efectivo el derecho a disfrutar de un medio ambiente saludable, as铆 como el deber de conservarlo, con un cuidadoso seguimiento de los indicadores ambientales (evoluci贸n de las zonas boscosas, emisiones de CO2聟) y sociales (objetivos de desarrollo del milenio), tanto a nivel local como planetario, por parte de las instituciones pertinentes, reforzar铆a el funcionamiento de la democracia y contribuir铆a a un desarrollo sostenible de los pueblos que no habr铆a de limitarse, como suele plantearse, a la protecci贸n del medio f铆sico y a cuestiones econ贸micas, sino que incluir铆a, de forma destacada, el desarrollo cultural y el respeto a la diversidad.

Ahora bien, 驴c贸mo avanzar en esta l铆nea?, 驴c贸mo compaginar integraci贸n y autonom铆a democr谩tica?, 驴c贸mo superar los nacionalismos excluyentes, los unilateralismos prepotentes y las formas de poder no democr谩ticas? Como proponen diversos autores, la Declaraci贸n Universal de los derechos humanos, as铆 como todos sus desarrollos posteriores, pueden y deben constituir el germen de una futura Constituci贸n de la Humanidad, las bases de una Constituci贸n Mundial con pleno reconocimiento de todos los pa铆ses y habitantes del planeta.

Pero el funcionamiento ha de ser tambi茅n plenamente democr谩tico a nivel local. Podemos destacar en ese sentido la experiencia de Porto Alegre, una ciudad que aparece hoy como un modelo de gesti贸n local, con un equipo de gobierno que ha logrado, con su espl茅ndida idea de "presupuestos participativos", hacer intervenir directamente a los ciudadanos y ciudadanas en la elaboraci贸n de los presupuestos de la ciudad y, por tanto, en la elecci贸n de prioridades. Esta intervenci贸n ciudadana se ve hoy favorecida por Internet y, en general, las TIC, que permiten una difusi贸n global y una conectividad constante que debe ser aprovechada cr铆ticamente (Hayden, 2008; Sachs, 2008).

Debemos insistir en que no hay nada de ut贸pico en estas propuestas de actuaci贸n: hoy lo ut贸pico es pensar que podemos seguir gui谩ndonos por intereses particulares sin que, en un plazo no muy largo, todos paguemos las consecuencias. Quiz谩s ese comportamiento fuera v谩lido, al margen de cualquier consideraci贸n 茅tica, cuando el mundo contaba con tan pocos seres humanos que resultaba inmenso, pr谩cticamente sin l铆mites. Pero hoy eso s贸lo puede conducir a una masiva autodestrucci贸n, a la ya anunciada sexta extinci贸n (Lewin, 1997; Broswimmer, 2005) y al colapso de la especie humana (Diamond, 2006). Dicho con otras palabras: un ego铆smo inteligente, al margen de cualquier consideraci贸n 茅tica, nos obliga a pol铆ticas solidarias, a la universalizaci贸n y ampliaci贸n de los derechos humanos y, en definitiva, a promover la gobernanza universal.

El concepto de gobernanza no es familiar para muchos de nosotros, pero el Diccionario de la Lengua Espa帽ola de la Real Academia lo incluye, en sus 煤ltimas ediciones, defini茅ndolo como "Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo econ贸mico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la econom铆a". Ser铆a preferible, pensamos, una definici贸n m谩s simple y menos condicionada por expresiones como "Estado" (驴acaso s贸lo se puede hablar de gobernanza en un 谩mbito estatal?) o "mercado de la econom铆a". Bastar铆a, en nuestra opini贸n, referirse a la gobernanza como manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un futuro sostenible (o "duradero"). Lo esencial, sin embargo, m谩s all谩 de estos matices, es que este nuevo concepto supone el reconocimiento de la necesidad de asociar la idea de desarrollo sostenible a medidas pol铆ticas, a medidas de gobierno y, en particular, de gobernanza universal, entendida como "Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un futuro sostenible"

Referencias en este tema 聯Gobernanza universal聰

BROSWIMMER, F. J. (2005). Ecocidio. Breve historia de la extinci贸n en masa de las especies. Pamplona: Laetoli.
COMISI脫N MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DEL DESARROLLO (1988). Nuestro Futuro Com煤n. Madrid: Alianza.
DIAMOND, J. (2006). Colapso. Barcelona: Debate
DUARTE, C. (Coord.) (2006). Cambio Global. Impacto de la actividad humana sobre el sistema Tierra. CSIC.
ESTEFAN脥A, J. (2002). Hij@, 驴qu茅 es la globalizaci贸n? Madrid: Aguilar.
FOLCH, R. (1998). Ambiente, emoci贸n y 茅tica. Barcelona: Ed. Ariel.
GIDDENS, D. (2000). Un mundo desbocado. Madrid: Taurus.
HAYDEN, T. (2008). 2008 El estado del planeta. National Geographic Espa帽a. Madrid: RBA
LEWIN, R. (1997). La sexta extinci贸n. Barcelona: Tusquets Editores.
MAYOR ZARAGOZA, F. (2000). Un mundo nuevo. Barcelona: UNESCO. C铆rculo de Lectores.
NOVO, M. (2006a). El desarrollo sostenible. Su dimensi贸n ambiental y educativa. Madrid: UNESCO-Pearson. Cap铆tulo 3.
NOVO, M. (2006b). El desarrollo local en la sociedad global: Hacia un modelo "glocal" sist茅mico y sostenible. En Murga Menoyo, M. A. (Coordinadora). Desarrollo local y Agenda 21. Madrid: UNESCO-Pearson.
RENNER, M. (1993). Prepararse para la paz. En Brown, L. R. La situaci贸n del mundo 1993. Barcelona: Ed. Ap贸strofe.
RENNER, M. (1999). El fin de los conflictos violentos. En Brown, L. R., Flavin, C. y French, H. La situaci贸n del mundo. 1998. Barcelona: Ed. Icaria.
SACHS, J. (2005). The End of Poverty. New York: Penguin Press. (Versi贸n en castellano: El fin de la pobreza. C贸mo conseguirlo en nuestro tiempo. Barcelona: Debate).
SACHS, J. (2008). Econom铆a para un planeta abarrotado. Barcelona: Debate.
VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible. Di谩logos de supervivencia. Madrid: Cambridge University Presss. Cap铆tulo 14.
WORLDWATCH INSTITUTE (2005). State of the World 2005: Redefining Global Security. New York: W.W. Norton.
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