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LUNES, 23 de Abril de 2018
Ricardo Caballero - Si no me preguntan lo sé...
02 de Enero de 2012
Futuro, interacción y comunicación en gobernanza
Del medio de las interacciones pueden emerger proyectos de
gobernanza que comuniquen acerca del futuro en un
problema presente.
I
En la gobernanza las interacciones hacen posible ligar futuro y
comunicación. Los encuentros entre presentes pueden dar
lugar a fórmulas comunicativas que lleguen a los confines sociales; por su
parte, esas fórmulas ofrecen para problemas
actuales una perspectiva de largo plazo, es decir, un panorama acerca de
un futuro deseado bajo la forma de escenarios.
El futuro abre expectativas que las interacciones pueden resumir a través
de comunicación.

En efecto, la gobernanza no es simplemente proyecto sino también
proyección, un ejercicio de imaginación del futuro que
parte de una consideración acerca de las condiciones indispensables para
arribar a un escenario deseado, desde la
plataforma de un presente de interrelaciones sociales que, bajo una
dinámica organizacional, enlaza con información y
recursos la puesta en marcha de una solución para un problema.

La pregunta acerca del futuro y de cómo es posible describirlo, remite al
cuestionamiento de cómo querer algo con éste
cuando en modo alguno es accesible. Dicha pregunta se enfoca en
consecuencia hacia las formas actuales que el futuro
puede asumir en el presente. Una de esas formas es la construcción de
escenarios, del cual se ocupa la prospectiva.

La gobernanza hace suya esta visión prospectiva a manera de una
abstracción social que enlaza soluciones con problemas,
problemas con actores, actores con recursos y recursos a posibilidades de
coordinación de acciones. La gobernanza define
un caudal de decisiones y da por sentado que para un futuro determinado,
construido en términos de escenario o
futurible, ya se decidió en el presente de operación; al mismo tiempo, da
por sentado que del presente hacia el futuro se
tomarán otras decisiones sobre la base de unas decisiones preconcebidas,
algunas de las cuales fungirán a modo de
estrategias. Con este operar la gobernanza funda un sistema de red de
decisiones, las cuales se acoplan unas a otras
produciendo un modelo que ordena el actuar con respecto a cierta
información.

Así, bajo la perspectiva de gobernanza, nuestra sociedad puede vivir su
futuro en la forma de un riesgo futuro compartido
y coordinado en decisiones, un riesgo que debe asumirse constantemente
por las esferas directivas de instituciones,
organizaciones y asociaciones en su presente. El riesgo remite, a su vez, a
nuestras capacidades para efectuar
descripciones presentes del futuro, traer el futuro al presente, desde el
punto de vista de que uno puede decidirse, con
respecto a tal o cual riesgo, por una u otra alternativa. Qué tan capaces
somos como sociedad, como organización, gobierno,
centro de conocimiento, empresa o alta dirección, para ponernos de
acuerdo acerca de objetivos comunes y cómo
alcanzarlos, es una de las preguntas que atiende la prospectiva, interesa
a la alta dirección y hace suya la gobernanza.

Prospectiva, dirección y gobernanza conforman un proceso que tiene que
ver con fijaciones temporales, con el
establecimiento de círculos coordinadores y con la operación de políticas
de acuerdos para orientar a la sociedad, a las
organizaciones y motivar interacciones. En este proceso se requiere la
delimitación de objetivos que describan las
intenciones sociales para el logro de una productiva convivencia, la
valoración por parte de los diferentes actores de sus
capacidades sociales e institucionales, a fin de transformar los propósitos
en realidades, así como la decisión respecto a la
manera de articular sus esfuerzos.

Por eso la gobernanza cuestiona con el estudio del futuro nuestra
capacidad de transfor-mación. El conocimiento se vuelve
relevante como diferencia que puede crear diferencia a la hora de
construir escenarios, definir y aplicar estrategias y
valorar las capacidades sociales para el cambio. En este sentido,
gobernanza quiere decir poner en práctica un proceso
prospectivo que delimite horizontes futuros, futuribles posibles y
deseables, con base en los cuales sea posible reflexionar
acerca de las decisiones que es necesario tomar y los recursos que habrá
de poner en juego para obtener un resultado.

Con la gobernanza los actores pueden cuestionar los cambios posibles y
deseables y establecer los criterios para prevenir
los cambios indeseables y casuales. Al mismo tiempo, pueden elaborar y
evaluar aquellas opciones estratégicas posibles
que preparen los cambios esperados y provoquen los cambios deseados. La
anticipación como instrumento para la
preparación de la acción es fundamental en gobernanza.

Este vínculo entre prospectiva y estrategia que se hace posible como
elementos de un mismo tiempo —un tiempo para
anticiparse y un tiempo para preparar la acción— es el que busca impulsar
la gobernanza, a fin de dar orden a un conjunto
de mapas que articulen en una unidad racionalizadora las diferencias que
aseguren la confección de proyectos que
atiendan, a su vez, las características particulares de la definición de un
problema.


II
Preguntar y preguntarse acerca del futuro, bajo el telón de fondo de la
gobernanza, asegura un mundo para ésta basado
en interacciones frecuentes, en espacios políticos, económicos y sociales
que hagan posible la discusión asociada a la
responsabilidad, al manejo del tiempo y a temas comunicacionales que
desaten la imaginación de soluciones a partir de las
posibilidades de los presentes en el juego interaccional. De manera que
gobernanza no es sólo sistema sino movimiento,
relaciones de interacción que provocan nuevas relaciones y generan
nuevos entendimientos para correlacionar relaciones,
intercambio de opiniones, interjuego de acuerdos y desacuerdos, consenso
y disenso, estabilidad y conflicto, interrelación
permanente para la búsqueda de espacios, repaso de activos y valoración
de capacidades individuales, grupales y
organizacionales.

Las interacciones aparecen como el medio de la gobernanza, el campo en
el cual ocurre su emergencia y puede
trascender ésta al orden social en su conjunto. Las interacciones son para
la gobernanza ese espacio donde puede
ensayarse, influenciarse, argumentarse y decidirse; ese ámbito de
encuentro entre presentes productores de
interrelaciones sociales, de esquemas de liderazgo, de circuitos de
calidad, de campos para la articulación de estrategias,
de responsabilidades y libertades. Bajo este supuesto será determinante
entender que la gobernanza comprende
interacciones como episodios, como complejos que pueden derivar en
responsabilidades adicionales y en perspectivas
comunicacionales, cuya temática podrá referirse a alguna contingencia
social y ser transformada en problema para
soluciones imaginadas. Para que estas interacciones de gobernanza
produzcan espacios de autonomía, momentos para la
definición de tiempos y ámbitos para el examen detallado de
acontecimientos sociales, es necesario que sean capaces de
procesar complejidad bajo esquemas de decisión, definir ámbitos de
decisión continuamente a fin de operar procesos de
selección que permitan conformar estructura.

En la gobernanza la sociedad se hace presente a través de los presentes
que interactúan y buscan comunicar,
comunicación que a su vez llegará a la sociedad en su conjunto. Quienes
buscan llevar más allá de sí mismos una oferta
selectiva a través de comunicación, buscan coordinarse en gobernanza
para producir un proyecto comunicativo de
gobernanza, el cual fungirá como nexo entre una multiplicidad de
opciones de gobernanza y la unidad de un proyecto
vuelto comunicación. De este modo, los esquemas perceptivos y de visión
entre presentes, el sentido que aporte cada uno,
el diálogo que acierten a tener, las intenciones directas o veladas que
ofrezcan, los acuerdos que logren construir y los
consensos a que pudieran llegar, alimentará un ejercicio comunicativo que
llegue a significar la definición de objetivos, la
mejor forma de alcanzarlos, el sentido de dirección que los conjunta y la
capacidad con que puedan ser dirigidos para que
sean realizados. Los presentes merced a sus interacciones se convierten
así, bajo el sello de gobernanza y a través de la
problematización de una complejidad social, en sujetos que pueden poner
en movimiento recursos económicos para lograr
objetivos predeterminados y mediante el logro de éstos, dar sentido de
dirección a la sociedad y probar de este modo la
propia capacidad de dirección de la sociedad.

El medio de las interacciones como medio de la gobernanza pone énfasis
en lo que sucede entre presentes, con lo que se
deja la posibilidad de surgimiento de la gobernanza en manos de sujetos
(individuales o colectivos) que deben poner toda
su capacidad intencional para suscribir una oferta comunicativa que
promueva acuerdos y simbolice un consenso del cual
broten objetivos y, con ellos, un sentido coherente de dirección para dar
capacidad de dirección a la sociedad. Esos
sujetos, mediante gobernanza, se estarían echando a cuestas la propia
dirección del todo social, aferrada a acuerdos o
consensos entre sujetos. La sociedad por su parte se estaría expresando
precisamente como tal a través de un consenso
logrado entre sujetos presentes, en tanto que éstos serían depositarios de
una manifestación social expresada en términos
consensuales. La comunicación llegaría a expresar esa voluntad general de
la sociedad en términos de gobernanza. Se
trata de una expresión interaccional múltiple expresada bajo la forma de
unidad comunicativa. Hacia dentro de la
gobernanza el consenso, protagonizado por sujetos en comunicación; hacia
fuera de la gobernanza, la posibilidad de que la
oferta de comunicación no logre aceptación y devenga conflicto, rechazo,
desacuerdo, y origine otras maneras de ponerse
de acuerdo entre presentes a través de otros sujetos. La gobernanza es
resultado del acuerdo y del consenso internos y,
al mismo tiempo, campo de posibles desacuerdos y conflictos. Las
interacciones serán el medio idóneo para que la
gobernanza contenga una unidad de comunicación basada en una
multiplicidad de sentido.


III
Considerada la gobernanza como unidad de comunicación hacia la sociedad
en torno a un proyecto que propone la
definición de una solución para un problema y como multiplicidad de
interacciones en la forma de decisión, las
interacciones entre presentes muestran la posibilidad de que éstos hayan
acudido previamente a otras interacciones y
puedan acudir ulteriormente a otras interacciones, conformando de este
modo una suerte de proceso de interacciones que
se suceden unas a otras. Este proceso puede ser coordinado a su vez por
otras interacciones, presentándose así un modelo
de orden que busca y selecciona determinadas interacciones. La sociedad,
mediante este acontecer de interacciones,
puede preparar mediante gobernanza sistemas de inmunidad que
produzcan mecanismos que absorban desacuerdos,
conflictos y rechazos, y hacerlos productivos frente a acuerdos, consensos
y proyectos de gobernanza.

La gobernanza hace posible que diversos sujetos logren identificar
expectativas que de otra manera no hubieran
reconocido y, al aplicarlas a sus respectivas interacciones, sus referencias
de sentido pueden apuntar a expectativas que
van más allá de sus propias interacciones. Con ello la gobernanza muestra
su capacidad de servir como forma preconstruida
orientada a permitir que de las interacciones surjan coordinaciones,
entramados de expectativas y formas de
interdependencia. La gobernanza puede entonces servir a propósitos no
sólo comunicativos sino evolutivos, en la medida
en que ayude a preparar formaciones de estructuras que muestren su
eficacia para el sistema social a la hora de
problematizar complejidad en la forma de un decidir organizado. La
gobernanza entra en el juego de las interacciones y
puede contribuir a generar estructuras que no sólo propongan
comunicaciones sino que lleven al reconocimiento de
expectativas novedosas para las interacciones.

No es la interacción lo que plantea los problemas sino al revés, son los
problemas los que desatan y plantean distintas
expresiones de interacción y hacen aparecer a la interacción entre
presentes como si fuera la causa convocante de
gobernanza que traza objetivos, enlaza recursos y promueve un sentido
de dirección de la sociedad. Así, la sociedad crea
dentro de sí misma la posibilidad de que las interacciones generen
coordinaciones del tipo de la gobernanza y que éstas
produzcan estructuras encaminadas a la emergencia de sistemas de
decisión.


IV
La gobernanza está obligada a seleccionar y producir sus propios recursos.
Interacciones que se han sucedido unas a otras
pueden servir de medio para la conformación de una operación que
devenga un decidir organizado.

Las aportaciones de los presentes (de poder, de dinero, de visión y de
sustento o capital social) pueden abrir sus propios
condicionamientos (en primer lugar condicionar quién puede entrar en
una interacción, y quién no puede entrar, con base
en qué tipo de aportación y con qué criterios de capital social, político y
simbólico, con qué reputación, liderazgo, calidad
moral), todo ello mediante la construcción de una diferencia indicada en
torno a la identificación y definición de un
problema.

La construcción de esta diferencia debe efectuarse mediante un proceso
de reflexión, por ejemplo bajo una forma de
coordinación del tipo gobernanza. Mediante la edificación de una
estructura a partir de una diferencia original, por
ejemplo un proyecto de gobernanza, puede hablarse de un ejercicio de
racionalidad en gobernanza, si se logran controlar
los impactos determinados en el entorno a través de las repercusiones
sobre sí mismo controladas por coordinación, con lo
cual puede lograrse el que el entorno, que es donde se busca impactar,
absorba las operaciones del proyecto de
gobernanza en la búsqueda de resolver un problema.

Sólo un observador de esta operación de gobernanza podrá evaluar si se
logró avanzar o no en la solución del problema en
cuestión (o el mismo proyecto de gobernanza en un momento posterior a
la ejecución del proyecto). Las interacciones
pueden preparar un autocondicionamiento que desate un decidir
organizado. De ahí que sólo bajo un esquema organizativo
pueden controlarse las ofertas de gobernanza, efectuarse procesos
selectivos de recursos, procesos de condicionamiento
de la pertenencia, dispositivos para la definición de un ámbito de
decisiones y ganar distancia respecto de otras formas de
resolución de problemas planteadas por otras organizaciones o subsistemas
sociales.
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